Aplauden los semaforos mas libres de la noche,
mientras corren cien motos y los frenos del coche
trabajan sin enfado. Es la noche mas plena.
Ninguna cosa viva merece su condena.
Corazones y lobos. De pronto se ilumina
en su sillon con prisas la linea femenina
de un muslo. Las aceras, sin discrecion ninguna,
persiguen ese muslo mas blanco que la luna.
Pasan mil diez parejas derechas a la cama
para pagar el plazo de la primera llama
y firmar en las sabanas los consorcios mas bellos.
Ellas van apoyadas en los hombros de ellos.
Una federacion de extraños personajes,
minifaldas de cuero, chaquetas con herrajes
y el hablador sonambulo que va consigo mismo,
la sombra solitaria volviendo del abismo.
Luces almacenadas, que brotan de los bares,
como hiedras contratan las perpendiculares
fachadas de cristal. Hay letreros que guiñan,
altavoces historicos y cuerpos que se apiñan.
El dia es impensable, no tiene voz ni voto
mientras tiemble en la calle el faro de una moto,
la carcajada blanca, los besos, la melena
que el viento negro mueve, esparce y desordena.
Yo voy pensando en ti, buscando las palabras.
Llego a tu casa, llamo, te pido que me abras.
La ciudad de las cuatro tiene pasos de alcoholica
Desde el balcon la veo y como tu, bucolica
geometria perfecta, se desnuda conmigo.
Agradezco su vida, me acerco, te lo digo,
y abrazados seguimos cuando un alba rayada
se desploma en la espalda violeta de mi amada.
mientras corren cien motos y los frenos del coche
trabajan sin enfado. Es la noche mas plena.
Ninguna cosa viva merece su condena.
Corazones y lobos. De pronto se ilumina
en su sillon con prisas la linea femenina
de un muslo. Las aceras, sin discrecion ninguna,
persiguen ese muslo mas blanco que la luna.
Pasan mil diez parejas derechas a la cama
para pagar el plazo de la primera llama
y firmar en las sabanas los consorcios mas bellos.
Ellas van apoyadas en los hombros de ellos.
Una federacion de extraños personajes,
minifaldas de cuero, chaquetas con herrajes
y el hablador sonambulo que va consigo mismo,
la sombra solitaria volviendo del abismo.
Luces almacenadas, que brotan de los bares,
como hiedras contratan las perpendiculares
fachadas de cristal. Hay letreros que guiñan,
altavoces historicos y cuerpos que se apiñan.
El dia es impensable, no tiene voz ni voto
mientras tiemble en la calle el faro de una moto,
la carcajada blanca, los besos, la melena
que el viento negro mueve, esparce y desordena.
Yo voy pensando en ti, buscando las palabras.
Llego a tu casa, llamo, te pido que me abras.
La ciudad de las cuatro tiene pasos de alcoholica
Desde el balcon la veo y como tu, bucolica
geometria perfecta, se desnuda conmigo.
Agradezco su vida, me acerco, te lo digo,
y abrazados seguimos cuando un alba rayada
se desploma en la espalda violeta de mi amada.
por cortesia de: Luis Garcia Montero